En este artículo analizaremos la importancia que tiene para las futuras generaciones el trabajo URGENTE en una formación adecuada en INTELIGENCIA ARTIFICIAL APLICADA A LA EDUCACIÓN y el impacto negativo que puede tener el no hacer las cosas bien y a tiempo con este tipo de tecnoloogía tan disruptiva que además no nos deja otra opción que usarla por su enorme potencial generativo y productivo.

La mayor parte de los sistemas educativos de América Latina vienen muy atrasados con la implementación de la IA en sus aulas pero lo que es peor aún es que apenas el 10% de los docentes ha recibido algún tipo de capacitación en IA.

Esta situación se hace más crítica aún porque aquellos que han concurrido a cursos o capacitaciones propiciadas por distintas instituciones o empresas relacionadas con la Inteligencia Artificial han visto solamente aspectos generalistas, plantillas pre-ensambladas de “prompts educativos” o bien los han subido al interminable pero divertido carrusel de las aplicaciones más famosas como chat gpt, claude, gemini, grok, perplexity, mistral, duolingo, da vinci, flux, deep seek, qwan, notebook lm, sora, etc. Todo interesante. Todo superficial, aislado y no integrado en un diseño de escenario pedagógico de fuerte impacto en la experiencia de enseñanza y aprendizaje.

En muy pocos cursos se tocan en profundidad aspectos importantes relacionados concretamente con la Educación y el modelado de Sistemas Educativos de Alto Rendimiento que es lo que en realidad deberíamos hacer con la IA que nos brindas herramientas de diseño maravilloso pero no deja de ser una herramienta.

Como suele ocurrir desgraciadamente con gran frecuencia en los ámbitos educativos, estamos “confundiendo el pincel con la obra de arte”. El pincel es la herramienta para crear y modelar la obra, no es la obra y menos aún el artista.

Y el problema es que generalmente quienes dictan estos cursos saben mucho del pincel pero poco de crear la obra de arte y entonces resulta que quienes se dedican a los aspectos técnicos de la IA nos quieren enseñar acerca de “dar clases con IA”.

Toda una confusión que llega a tal punto que algunos líderes políticos llegan a la conclusión de que hay que “enseñar IA en las escuelas” como una disciplina específica porque todos en el futuro manejaran la IA. Algo así como si tuviéramos que cursar de manera obligatoría una materia sobre “mecánica del automotor” porque todos en el futuro “conduciremos autos”.

Un razonamiento que ni doña Rosa lo terminaría de creer pero en el “mundo insólito” de la Educación y los intereses asociados a estas políticas, no es para nada raro encontrar.

Las academias en general con mucha más frecuencia de lo que imaginamos suelen ser propensas a este tipo de “delirio modé” y más aún cuando las tecnologías son tan deslumbrantes como la IA sin duda lo es.

En síntesis, la mayor parte de los sistemas educativos están perdidos en la “bruma de la tecnología del momento” y pierden de vista al menos los tres puntos en los que nuestra atención debiera estar enfocada en relación con la IA:

1.- El impacto sobre las funciones cognitivas de los alumnos que ahora tienen en sus manos una herramienta generativa que a diferencia de la calculadora, no solamente los alivia de hacer sumas y restas sino que además “razona por ellos”, “crea por ellos”, “decide por ellos”, “analiza información por ellos”, “hace música por ellos”, “dibuja por ellos”, etc. Es decir, una tecnología que produce una fuerte “deuda cognitiva” a mediano y largo plazo con el daño neurocognitivo que ésto impica para el desarrollo de nuevas sinápsis. De ésto se habla poco y nada y lo peor es que no se enseña a los docentes cómo evitarlo.

2.- La formación docente debiera sustentarse sobre las grandes posibilidades que tiene la IA para diseñar y construir modelos de enseñanza y aprendizaje de alto rendimiento (SEARs) pero sin embargo la mayor parte de ellas están orientadas al “carrusel espectacular y entretenido” de aplicaciones que mencionamos antes pero sin una integración en escenarios áulicos de impacto cognitivo elevado en el proceso de enseñanza y aprendizaje.

3.- Existe una carencia enorme en los países de habla hispana de programas gubernamentales que definan una política clara sobre la IAEd y por lo tanto cada institución hace lo que puede.

El ranking de este voluntarismo va desde las que tienen gran cantidad de recursos para hacer al menos “algo” hasta aquellas que directamente quedan excluídas por el no acceso a la tecnología digital básica y así sucede que los alumnos desde sus smartphones “resuelven todo” con la IA mientras sus docentes en clase siguen con los métodos tradicionales y recibiendo ahora monografías, ensayos, problemas y todo tipo de tareas hechos como nunca antes.

Lo que los enfrenta al desafío imposible de “descubrir si la tarea tan bien realizada por sus alumnos o fue hecha o no con una IA de la que ellos saben poco y nada”. Tarea además imposible en el papel escrito por lo menos.

Son muchos más los puntos que podríamos mencionar como la transparencia de los modelos, la seguridad de los datos de los alumnos, la responsabilidad legal de las instituciones, sus directivos y los docentes, etc.

La realidad es que en una tecnología que tiene un crecimiento exponencial todavía venimos a ritmo de tortuga cansada y la realidad es un tren que no espera a las nuevas generaciones que se desarrollan en un mundo cada vez más complejo en el que la formación y el conocimiento, como siempre ha ocurrido, son lo esencial para delinear un buen futuro.

Desde BRAIN MOTION estamos dando este debate y trabajando con investigadores, docentes, psicólogos y profesionales interesados en que nuestros jóvenes no terminen siendo los zombis de una tecnología que nunca aprendieron a usar bien o directamente no llegaron a usar jamás.

El desafío que tenemos por delante es enorme y como sucede casi siempre estamos tan preocupados por lo URGENTE que lo importante temina siendo dejado de lado aunque sea lo que realmente sustenta a lo verdaderamente esencial.